Medir el progreso en psicoterapia: de la intuición a la evidencia
Los cuestionarios y las métricas no reemplazan el juicio clínico: lo potencian. Cómo incorporar medición de resultados en tu práctica sin burocratizar la terapia.
“¿Cómo va mi paciente?” es una pregunta que solemos responder con intuición clínica. La intuición es valiosa, pero tiene límites: es difícil de comunicar, de comparar en el tiempo y de defender ante terceros. La medición rutinaria de resultados (ROM, por sus siglas en inglés) ofrece un complemento poderoso: datos que hacen visible la evolución del proceso.
Qué medir y cada cuánto
No necesitas una batería extensa. Un instrumento breve de sintomatología general (como el PHQ-9 o el GAD-7 según el motivo de consulta) aplicado cada cuatro a seis sesiones suele ser suficiente para detectar tendencias. Lo importante es la consistencia: mismo instrumento, mismo intervalo, registrado siempre en el mismo lugar.
Hablar de números con tus consultantes
Lejos de ser fríos, los gráficos de evolución pueden ser una herramienta terapéutica. Mostrarle a alguien que su puntaje de ansiedad bajó de 18 a 11 en dos meses da forma concreta a un cambio que quizás sentía difuso. También ayuda a conversar los estancamientos sin que suenen a reproche.
Hazlo sostenible
El principal enemigo de la medición es la fricción: imprimir formatos, digitar respuestas, graficar a mano. En Psiris los cuestionarios se asignan desde la plataforma, el paciente los responde en su portal y los resultados se grafican solos en la historia clínica. Medir deja de ser un proyecto y se convierte en parte natural del proceso.
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